8.5.13

Rosas moribundas

Si mi mirada al verte se convirtiera en un espejo y te reflejaras en mis ojos cristalizados, si cayera una de mis lágrimas en tu rostro dibujando una sonrisa en tus labios, y querrás decir algo pero sólo liberaras un suspiro de tu aliento a rosas moribundas que respiro ferviente para no sentir dolor. -Me estoy ahogando en la profundidad que producen tus labios, me ahogo en el iris roto de tus parpadeos-, dicho silencio dueño de cualquier frase bonita que pudieras decirme. Eras mi única poesía, la que nunca que termina, he muerto en tu piel deseando más vida de la podías darme, y cuando mis manos te tocaron por primera vez, fue una explosión en mi pecho la que me hizo sentir que lo que había sentido no se comparaba con lo que sentía en ese instante. He visto los rayos de luz que me envía tu recuerdo, he visto la nube tormentosa que riega el fruto de mis errores donde vos jamas seras parte de ellos, si no, un claro derroche de oportunidades perdidas. 
Negros como el océano en la noche, negros como ángeles caídos, negros el descanso eterno, negros como el día en que dije que te amaba mi lienzo de esperanzas donde te pinte junto a mi como en un sueño inmortal, negros tus ojos, sin vació donde pudiera caer, porque tú no eras un pozo sin fondo donde pudiera perderme, si no un laberinto donde intente en vano encontrar el secreto.
 Caen lunas con la llamada de los lobos, hay cráteres mas grandes que el mismo tiempo, cuantos soles se apagaron ayer cuando era de día, ya no existen las madrugas ni tampoco el amanecer. Querido, si me creyeras que todas las rosas muertas en mi jardín claman la metáfora de tus versos, Querido amor, aunque se esta destruyendo mi universo aún creo que en algunos de esos relámpagos destructores bajaras del cielo a salvarme.

1 comentario:

Kimara Sempere dijo...

Que triste tu relato... Un precioso poema de amor.
Besos.